Hace algún par de siglos atrás en la historia, las principales universidades del mundo tenían como la más alta ciencia a estudiar no a las matemáticas, o la física o la biología. No. La principal ciencia y el conocimiento más elevado para universidades como la de Oxford, Cambridge o Harvard era el estudio de la Teología, siendo estas universidades fundadas, por lo demás, en principios cristianos. Pero se preguntará usted ¿Qué es la Teología?
Seguramente usted ha escuchado que la palabra teología proviene de una palabra en el idioma griego que quiere decir «el estudio de Dios» (Theos= Dios; Logos= conocimiento/estudio), siendo esta una definición sencilla, pero nos acerca a comprender a que se refiere entonces, por lo que debemos buscar todo lo que este término comprende.
Cuando usamos el término «teología» referido a la ciencia de la teología, es un término muy, muy amplio. No se refiere exclusivamente al estudio de Dios como un algo abstracto, sino al estudio completo de Dios y de todas aquellas cosas que Dios nos ha revelado en las Sagradas Escrituras, de modo que parte del estudio de la teología es, por ejemplo, el estudio de Cristo, y a eso llamamos cristología. Al estudio del Espíritu Santo, lo llamamos pneumatología. Al estudio del pecado le llamamos hamartiología. Al estudio de cosas futuras, le llamamos escatología. Todas estas son subdivisiones del concepto amplio de lo que llamamos teología; y luego a veces hablamos de teología propia, que se refiere más específicamente al estudio de Dios mismo y sus atributos.
En ese sentido, la teología tiene dos aspectos importantes. En primer lugar, busca como toda ciencia, responder preguntas e interrogantes como ¿Quién es Dios? ¿Cómo podemos conocerlo? ¿Qué ha dicho Dios? y quizás la más importantes, es ¿Cómo se relaciona Dios con su creación y los seres humanos? Para ello, la Teología hace uso de la forma en que Dios se ha revelado a la humanidad, que son dos: su revelación general (la creación) y la revelación especial (la palabra escrita, la Biblia). El segundo aspecto importante de la Teología, es su aspecto práctico, es decir, de las respuestas que se obtienen al estudiar la revelación de Dios, necesariamente se debe generar una respuesta por parte del teólogo (y aquí tomamos las palabras de R.C. Sproul, quien dice que todos somos teólogos, por cuanto todos tenemos un conocimiento de quien es Dios). Así, al conocer la santidad o la justicia o el amor de Dios, debe provocar en nosotros una reacción acorde a dicho conocimiento.
La importancia del estudio de la teología.
En la edad media, se consideraba a la teología, como la reina de todas las ciencias, pues, si Dios es el ser supremo y mas elevado del Universo, el estudio de Dios entonces es el conocimiento más elevado que un hombre o mujer puede alcanzar. Sin embargo, hoy vemos como se ha desplazado la teología, no solo relegándose a un edificio lejano, sino que se ha sacado de las universidades y aulas intelectuales.
Entonces ¿Por qué es importante estudiar teología?
Muchas personas creen que el estudio teológico tiene poco valor. Dicen: «No necesito la teología; solo necesito conocer a Jesús». Pero para cualquier cristiano la teología es inevitable. Es nuestro intento de comprender la verdad que Dios nos ha revelado; es algo que todo cristiano o cristiana hace.
2 Timoteo 3:16-17 nos dice a través del apóstol Pablo que «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra», por lo tanto estudiar la revelación de Dios, es bueno para el hombre y la mujer, pues es la propia palabra inspirada de Dios, y hace bien para que el hombre de Dios sea perfecto. Tu necesitas estudiar las escrituras, porque Dios mismo se ha revelado y ha dispuesto tal revelación al alcance de todos nosotros, a fin de perfeccionarnos.
La palabra de Dios, por lo tanto la Teología, nos reprende, expone nuestro pecado, nos ayuda en la santificación, nos enseña como adorar a Dios, nos dice que creer y a la vez nos dice cuales son las falsas enseñanzas, nos muestra los atributos y por lo tanto la majestad de Dios, y nos muestra a Cristo, la revelación de Dios mismo encarnado.
El propósito de la teología entonces, no es estimular nuestro intelecto sino instruirnos en los caminos de Dios, para que podamos crecer hasta la madurez y la plenitud de la obediencia a Dios, y por su estudio profundo pero piadoso, irnos perfeccionándonos a la altura de Cristo mismo. Por eso nos ocupamos en la teología.







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