«…escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová«.
Josué 24: 15 RVR1960
Durante los últimos dos siglos, especialmente este último, los padres han descuidado en demasía el tiempo que pasan con sus hijos. Antes, se había entregado esta responsabilidad a la Escuela, donde los niños pasan muchas horas al día, y solo veían a sus padres en la tarde/noche. Hoy, la tecnología, especialmente los celulares inteligentes, o sus similares, han tomado el lugar más alto en cuanto a ser el centro de atención de los hogares, no solo de los niños, sino también de los adultos, quienes embelesados por las redes sociales o servicios de streaming, pasan largas horas frente a las pantallas. Quiero aclarar, eso sí, que todas estas cosas no son malas, o pecaminosas en sí mismas (a excepción de facilitar pantallas digitales a niños de muy temprana edad, lo que genera graves efectos neuronales a corto y mediano plazo1), pero si es problemático el uso (o mal uso) y tiempo que les dedicamos, descuidando a nuestras propias familias, y el bienestar de nuestros hijos, por un momento de entretención o comodidad.
Dicho lo anterior, si queremos recobrar el verdadero sentido bíblico de la familia, debemos comenzar por restaurar la adoración en familia. Porque, dicho sea de paso, así también, muchos padres tomaron una responsabilidad que les es propia, que es la enseñanza espiritual de su familia, y las entregaron a las iglesias, los pastores o la escuela dominical, pero las Escrituras son claras, tan claras como la afirmación de Josué, que el culto a Dios es primeramente un asunto familiar.
¿Qué es la adoración familiar? pues bien, sencillamente es aquel momento del día destinado por el grupo familiar, y dirigido por los adultos del hogar, en donde toda la familia reunida pasa tiempo leyendo juntos las Escrituras, las enseñan, oran los unos por los otros, y entonan himnos al Señor. Deseable es realizar esta actividad de forma diaria, y cuanto antes comiences, mucho mejor. A modo de ejemplo, en nuestra iglesia usamos un material que nos guía por pasajes, y está adaptado para que sea especialmente enseñado a los niños, de acuerdo a sus edades, pero si no tienen este recurso en su iglesia, basta simplemente con tomar tu Biblia, seleccionar un pasaje, ¡y leerlo!
Si eres padre, es seguro que amas a tus hijos y a tu esposa o esposo. No hay mayor muestra de amor y afecto que guiar a tus hijos desde pequeños, para que conozcan al Señor, y amen su palabra. Y no es tanto la asistencia a actividades de la iglesia, sino que, en el calor del hogar, donde sus corazones comenzarán a arder al ir conociendo las verdades del evangelio de una forma sencilla, y a través del ejemplo de sus padres.
Es en la sala de tu casa, donde tendrás el privilegio de contestar las preguntas más importantes que tus hijos te harán alguna vez, tales como ¿Porque Dios nos creó? ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué es el pecado? ¿Qué hizo Cristo por mí? Los padres, y especialmente el varón, deben ver esto, no como una obligación tediosa, sino que con alegría recibir el privilegio de compartir el evangelio y las buenas nuevas con la familia que Dios te ha dado, y sentir la especial responsabilidad de ser quién tenga la iniciativa en la adoración familiar en tu hogar.
Si no tomas, como Josué, la resolución de servir junto a tu casa (familia) al Señor, muy probablemente ese vacío lo llenarán otros dioses (ídolos), como la entretención, la autosatisfacción, Instagram, el Roblox o Fortnite. No dejes que nada interfiera con este deber y privilegio, ni tu cansancio, ni la hora de las noticias, o la serie del momento, ni el quehacer doméstico. ¿Acaso hay algo más importante que el alma de tus hijos? Como dijo el gran autor, Arthur Pink: «Si queremos disfrutar de las bendiciones de Dios sobre nuestra familia, entonces reúnanse sus integrantes diariamente para alabar y orar al Señor. Honraré a los que me honren es su promesa«2.
Quizás, si no estás familiarizado con el cómo realizar tu adoración o devocional familiar diario con tu familia, es importante que consideres estos puntos mínimos que debes llevar a cabo durante la adoración familiar: Leer un pasaje de las Escrituras (considerando su extensión para mantener la atención de los niños según sus edades); explicar el pasaje leído, entregando aplicaciones prácticas y útiles para la vida; Realizar preguntas de comprensión acerca del pasaje y como el evangelio está presente en él; cantar todos juntos algún salmo o himno con buen contenido en su letra; orar en familia de forma breve pero precisa.
De todas maneras, si quieres profundizar en este gran tema, te comparto un link de Portavoz de la gracia N°26, que son compilados de artículos realizado por Chapel Library, con autores de siglos pasados y contemporáneos, donde, entre otros, se incluye un muy buen artículo de Joel Beeke sobre cómo poner en práctica la adoración familiar, con diversos consejos sobre cómo ejecutarla de buena forma. Puedes descargarlo clickeando AQUÍ.
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- https://www.neurocienciasaplicadas.org/post/efectos-del-celular-en-la-salud-mental-infantil ↩︎
- Pink, Arthur. Culto Familiar, Una Teología de la Familia. Chapel Library, Pág. 25 ↩︎
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